Albert Arthur Allen: desnudar el desnudo.

Los años 20 fueron años de resaca y recapitulación. Tras haber experimentado el conflicto de la Gran Guerra que había arruinado las economías europeas y diezmado sus poblaciones, la segunda década del siglo XX trataba de augurar una época de racionalidad que evitara una futura situación bélica, tal y como se plasmó en los acuerdos del final de la I Guerra Mundial.

La sociedad comenzó a buscar fórmulas de escape y evasión, en la conciencia de que el hedonismo y la diversión podrían acompañar permanentemente sus vidas.

Los progresos técnicos permitían vislumbrar un mundo carente de problemas, dominado por el ocio y los espectáculos,  a la vez que se abría  una puerta de esperanza hacia tiempos menos represivos. Con los años 20 llegó una época sin precedentes de libertades.

A nivel técnico la fotografía artística alcanza un status privilegiado así como también como el fotoperiodismo o fotografía publicitaria y pasan a formar parte activa dentro de una sociedad interesada en retratar su estilo de vida y plasmar en imágenes fijas la belleza del presente.

Dentro de estos artistas que juegan con la felicidad del momento y coquetean con los nuevos aires de libertad, en San Franscisco aparece la figura de Albert Arthur Allen, un fotógrafo de que trabajaba fuera de los límites de la comunidad artística al especializarse en explícitos estudios de desnudos integrales femeninos.

Mientras que la mujer norteamericana se ajustaba a las nuevas libertades y se adhería a las modas que le permitían mostrar más partes del cuerpo, las mujeres de Allen posaban sin pudor completamente desnudas, revelándose de forma audaz, manteniendo una mirada fija y desafiante a la reprobación de una sociedad machista aún llena de tabús.

Sus imágenes muestran una gran carga representativa del kitsch, en donde la posible tensión provocada por el desnudo se atenúa por escenas lúdicas y teatrales donde las modelos posan con la absoluta distensión de lo cotidiano.

Sin embargo, los desnudos despertaron sentimientos violentos en Norteamérica y el compromiso de Allen con su arte hizo que acabara arruinado económica y profesionalmente al ser perseguido como pornógrafo, acusado de enviar materiales obscenos por correo. A pesar de la persecución que sufrió, Allen siguió manteniendo su heroica postura y pasó los últimos años de su vida promoviendo una organización nudista.

Anuncios